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Encuentran un fósil de 560 millones de años y revela un secreto que no se había visto antes

Un fósil de Charnia hallado en el Ártico noruego permitió observar detalles en tres dimensiones que podrían cambiar la forma de estudiar a estos organismos.

Un descubrimiento realizado en el Ártico noruego permitió estudiar con un nivel de detalle poco común a uno de los organismos más antiguos relacionados con la aparición de formas de vida complejas en la Tierra.

El hallazgo ocurrió de una manera inesperada: varias rocas se desprendieron de un acantilado en una zona utilizada como campo de ovejas y, al romperse, dejaron expuesto un fósil que había permanecido enterrado durante cientos de millones de años.

Se trata de un ejemplar de Charnia, organismo que habitó los océanos durante el período Ediacárico, hace aproximadamente 560 millones de años, mucho antes de la aparición y posterior dominio de los dinosaurios.

Lo que llamó especialmente la atención de los investigadores no fue únicamente su antigüedad, sino la manera en que logró conservarse.

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¿Por qué es tan importante este fósil de 560 millones de años?

A diferencia de muchos fósiles del período Ediacárico, que suelen aparecer como impresiones planas sobre las rocas, este ejemplar presenta características conservadas en tres dimensiones.

Esa condición permitió a los investigadores identificar detalles anatómicos que habían pasado inadvertidos en ejemplares encontrados anteriormente.

Entre ellos destacan unas pequeñas crestas, conocidas como “quillas”, presentes en cada una de las ramas del organismo.

La observación de estas estructuras abre una nueva posibilidad para interpretar fósiles que durante décadas fueron estudiados únicamente a partir de sus impresiones en las rocas.

Yorick Veenma, autor principal de la investigación y miembro del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge, explicó que observar una misma especie preservada de una manera diferente puede revelar propiedades que antes no eran visibles.

¿Qué era Charnia y cuándo vivió?

Charnia pertenece al conjunto de organismos característicos del período Ediacárico, una etapa de la historia de la Tierra que se desarrolló aproximadamente entre hace 635 y 538 millones de años.

Durante ese periodo comenzaron a aparecer algunas de las primeras formas de vida multicelular compleja conocidas.

Estos organismos vivían en los antiguos océanos y, debido a que muchos tenían cuerpos blandos y carecían de esqueletos, sus posibilidades de quedar preservados como fósiles eran mucho menores.

Por ello, cada nuevo yacimiento puede aportar información relevante sobre cómo eran los ecosistemas que existieron antes de la diversificación de muchas de las especies que posteriormente dominarían el planeta.

¿Dónde encontraron el fósil de Charnia?

El descubrimiento ocurrió en Finnmark, en el Ártico noruego, cerca de una zona donde previamente se habían identificado señales relacionadas con la vida del Ediacárico.

En ese sitio ya se habían encontrado estructuras que podrían haber sido producidas por organismos que permanecían sujetos al antiguo lecho marino.

Sin embargo, hasta ahora no se habían localizado fósiles de estos organismos en la zona.

El hallazgo accidental cambió el panorama: las rocas desprendidas del acantilado se fragmentaron y dejaron al descubierto restos de Charnia, además de otras evidencias que apuntan a la existencia de un ecosistema mucho más amplio.

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