Bañarse descalzo dentro del propio hogar generalmente no representa un problema para la mayoría de las personas, siempre y cuando el área de la ducha se mantenga limpia y seca. De hecho, permite una mayor comodidad y contacto natural con el suelo.
No obstante, la situación cambia en espacios compartidos como gimnasios, albercas, hoteles o vestidores. En estos lugares es más fácil entrar en contacto con hongos, virus y bacterias que pueden provocar infecciones como el pie de atleta o verrugas plantares.
Los especialistas aconsejan utilizar sandalias de baño en duchas públicas para reducir el riesgo de contagio. También recomiendan secar muy bien los pies, especialmente entre los dedos, ya que la humedad favorece el crecimiento de microorganismos.
Además de mantener una buena higiene, revisar periódicamente la planta de los pies y usar calzado limpio son medidas sencillas que ayudan a prevenir problemas de salud, especialmente en personas con diabetes o con un sistema inmunológico debilitado.