Tras una década de discursos sobre la diversidad corporal, el body positivity y la inclusión en la industria del entretenimiento, la cultura pop parece estar dando un drástico paso atrás. El marcado retorno de la extrema delgadez a las alfombras rojas, pasarelas y redes sociales ha encendido las alarmas de sociólogos y especialistas, quienes cuestionan si la imposición de cuerpos inalcanzables vuelve a funcionar como un mecanismo de disciplina y control social.
El fenómeno no es nuevo, pero la velocidad con la que se ha reinstalado el canon estético de los años 2000 pone de manifiesto la fragilidad de los avances en materia de aceptación corporal.
El mandato del cuerpo perfecto como un distractor social
Históricamente, cuando las mujeres conquistan mayor autonomía económica y espacios de poder, las exigencias estéticas tienden a volverse más estrictas e inalcanzables.
- Exigencia y desgaste: Mantener estándares corporales milimétricos requiere un consumo desmedido de tiempo, recursos económicos y energía mental que se resta del desarrollo profesional o personal.
- Falsa noción de estatus: La delgadez extrema en Hollywood se comercializa nuevamente como un símbolo de disciplina, éxito y acceso a procedimientos o fármacos de alto costo.
Medicamentos y la ilusión de la delgadez rápida
La acelerada adopción de tratamientos farmacológicos para la pérdida de peso en el entorno de las celebridades ha acelerado este cambio de paradigma. Lo que antes tomaba años de dietas restrictivas, hoy se vende como una transformación casi inmediata, invisibilizando los riesgos para la salud física y mental.
El mensaje que emite la industria es directo: los cuerpos diversos eran una moda pasajera, mientras que la rigidez estética se mantiene como el verdadero pasaporte al reconocimiento público.
Con información de Fátima Ramírez.