Acostarse inmediatamente después de ingerir alimentos dificulta el proceso digestivo y aumenta el riesgo de padecer acidez, reflujo e indigestión.
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Para evitarlo, especialistas en descanso recomiendan esperar entre hora y media y 2 horas antes de dormir, permitiendo así que el metabolismo procese la comida adecuadamente.
En caso de tomar una siesta breve, aconsejan hacerlo en una posición ligeramente reclinada o recostado sobre el lado izquierdo para facilitar el tránsito estomacal.