Mantener a nuestras mascotas saludables va mucho más allá de ofrecerles una buena alimentación y llevarlas al veterinario.
A menudo, uno de los aspectos más importantes del cuidado diario pasa desapercibido en el hogar: la higiene de su recipiente de agua.
A diferencia del plato de comida seca, el tazón de agua suele rellenarse una y otra vez sin limpiarse a fondo, lo que convierte a este recipiente en un criadero ideal para bacterias, hongos y biofilm.
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¿Con qué frecuencia se debe lavar el plato de agua de los perros y gatos?
El plato de agua debe lavarse a fondo todos los días. No basta con enjuagarlo rápidamente o simplemente tirar el agua vieja y añadir fresca.
Cada 24 horas es necesario tallarlo con agua tibia y un jabón neutro suave para eliminar la capa resbaladiza que se forma en las paredes internas del recipiente. Además, es indispensable cambiar el agua por una limpia y fresca al menos una o dos veces al día.
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¿Qué es el biofilm y por qué representa un riesgo para su salud?
Esa baba o película viscosa que se siente al pasar el dedo por el fondo del tazón se conoce como biofilm.
Es una colonia de microorganismos adheridos a la superficie que incluye bacterias como E. coli, Salmonella y Listeria.
Cuando las mascotas beben, introducen saliva y restos de comida en el agua, acelerando la creación de este ecosistema microbiano.
Consumir agua de un plato no lavado puede provocarles infecciones gastrointestinales, problemas dentales y afecciones renales o urinarias a largo plazo.














