Con la llegada del otoño, algunas personas comienzan a presentar estornudos constantes, congestión nasal, escurrimiento, picazón y ojos llorosos. Aunque estos síntomas pueden confundirse con un resfriado, en muchos casos están relacionados con las alergias estacionales provocadas por el polen.
La cantidad de polen no es igual durante todo el año ni en todas las regiones. Algunas plantas pueden liberar grandes cantidades durante el otoño y, dependiendo de las condiciones ambientales, sus partículas pueden permanecer en el aire y favorecer la aparición de síntomas en personas sensibles.
¿Cómo puedes protegerte de las alergias por polen?
Una de las principales recomendaciones es reducir la exposición al polen, especialmente durante los días en que sus niveles sean elevados. Consultar los pronósticos de polen puede ayudar a decidir cuándo limitar las actividades al aire libre.
También es recomendable mantener las ventanas cerradas cuando exista una alta concentración de polen, cambiarse de ropa después de pasar tiempo al aire libre y bañarse para retirar las partículas que pueden quedarse en la piel y el cabello.
Otra medida útil es evitar tocarse los ojos cuando se está en exteriores y lavarse las manos antes de hacerlo. En caso de contar con un tratamiento indicado para la alergia o el asma, debe seguirse de acuerdo con las indicaciones del profesional de la salud.
En México, la Secretaría de Salud señala que síntomas como estornudos, congestión nasal, escurrimiento, lagrimeo y comezón pueden estar relacionados con la rinitis alérgica estacional. También recomienda acudir con un médico para recibir un diagnóstico y evitar la automedicación.
Además, si los síntomas aparecen cada año durante determinadas épocas, puede ser útil identificar qué sustancias los desencadenan. No todas las molestias respiratorias son alergias, por lo que distinguirlas de una infección también es importante.
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