Mantener el colchón limpio no solo ayuda a conservarlo en mejores condiciones, también puede reducir la presencia de algunos organismos que encuentran en la suciedad y la humedad un ambiente favorable. Una alternativa rápida consiste en aspirar toda la superficie, incluyendo costuras, bordes y la parte inferior.
Después de retirar el polvo, puede espolvorearse una capa ligera de bicarbonato de sodio sobre el colchón y dejarla actuar durante varias horas. Este producto ayuda a absorber olores y humedad superficial; posteriormente, debe retirarse por completo con la aspiradora.
Para evitar que el problema reaparezca, también es importante ventilar la habitación y permitir que el colchón se airee con frecuencia. Asimismo, conviene lavar periódicamente las sábanas, fundas y protectores, ya que la acumulación de humedad y residuos puede favorecer la presencia de ácaros.