Una investigación periodística reveló el fallecimiento de Mei, una niña de 6 años que perdió la vida en Shanghái, China apenas siete días después de recibir un tratamiento experimental de edición de bases para corregir una mutación no mortal en el gen CHD3, sí, básicamente una “modificación genética”.
La omisión de las pruebas de toxicidad
Financiado en parte por los propios padres, el ensayo médico avanzó pese a que las pruebas previas en primates mostraron daños hepáticos severos. El comité de ética del hospital aprobó la intervención sin esperar el informe final sobre los riesgos.
Un colapso multiorgánico fulminante
A los tres días de la inyección, Mei desarrolló fiebre, falla renal y una baja drástica de plaquetas que derivó en una microangiopatía trombótica fatal. El caso encendió las alarmas globales sobre la urgente necesidad de regular los tratamientos genéticos experimentales.
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