Hay objetos del hogar que utilizamos varias veces al día y que, precisamente por eso, pueden acumular suciedad con rapidez. Entre ellos están los interruptores de luz, manijas de puertas, controles remotos y teléfonos celulares, superficies que suelen tocarse constantemente y que no siempre reciben atención durante la limpieza.
La cocina también requiere especial cuidado. La barra donde se preparan alimentos, la mesa del comedor y las superficies que tienen contacto con comida deben limpiarse diariamente para retirar restos, grasa y posibles contaminantes. En el caso del fregadero, conviene mantenerlo libre de residuos y humedad para evitar malos olores.
Otros espacios que merecen atención son el lavabo del baño y las zonas que tienen contacto frecuente con las manos. No significa que sea necesario desinfectar absolutamente todo cada día, pero sí mantener limpias las superficies de uso constante puede ayudar a conservar un ambiente más higiénico y agradable