Mientras descansan, los perros también atraviesan fases de sueño profundo en las que pueden mover las patas, mover los ojos, emitir sonidos o incluso ladrar brevemente. Estas conductas pueden aparecer durante la fase REM, periodo en el que se presentan los sueños con mayor frecuencia.
De esta manera, un perro puede parecer que está reaccionando a algo que ocurre a su alrededor cuando en realidad continúa dormido. Los sonidos pueden variar dependiendo del animal y, por sí solos, generalmente no significan que esté pasando por una situación de peligro.
Sin embargo, si los episodios son muy intensos, aparecen de manera repentina o están acompañados de movimientos rígidos, convulsiones, dificultad para despertar o cambios en su comportamiento cuando está despierto, es recomendable consultar con un veterinario. Así se puede descartar que los movimientos nocturnos tengan otra causa.