Es común observar a varias aves posadas sobre cables eléctricos, especialmente al amanecer o durante las últimas horas del día. Estos lugares les proporcionan una posición elevada desde la que pueden descansar y observar lo que ocurre a su alrededor sin estar directamente expuestas a algunos depredadores que se desplazan por el suelo.
Los cables también funcionan como puntos de reunión. Algunas especies pueden utilizarlos para comunicarse, mantenerse juntas o esperar antes de desplazarse hacia otro sitio en busca de alimento y refugio. En zonas urbanas, además, los cables suelen ser estructuras disponibles y fáciles de encontrar.
Que un ave se pose sobre un cable eléctrico no significa que necesariamente vaya a recibir una descarga. Cuando está apoyada únicamente sobre un cable y no establece contacto simultáneo con otro punto que tenga una diferencia de potencial, la corriente no tiene una ruta significativa para atravesar su cuerpo. El riesgo cambia si entra en contacto con otro cable o con una superficie conectada a tierra.