El dolor de oído después de nadar es una molestia común que puede derivar en una infección conocida como “oído de nadador”.
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Esta afección ocurre cuando el agua permanece acumulada durante demasiado tiempo en el conducto auditivo, creando un ambiente propicio para la multiplicación de bacterias.
Para prevenir este problema, los expertos recomiendan:
- Secar bien los oídos con una toalla después de salir del agua.
- Inclinar la cabeza hacia los lados para facilitar la salida del agua atrapada.
- Evitar estrictamente introducir hisopos (cotonetes) u otros objetos en el conducto auditivo.
- En caso de presentar dolor o secreción, se debe consultar de inmediato a un profesional de la salud.