Doblar los bordes de la lengua hasta formar una especie de “U” o “taquito” puede parecer un simple truco, pero durante años esta habilidad ha despertado preguntas sobre por qué algunas personas pueden hacerlo con facilidad mientras otras no.
Incluso se ha extendido la idea de que quienes logran enrollar la lengua podrían tener determinadas características de personalidad, como mayor creatividad, capacidad analítica o facilidad para resolver problemas.
Sin embargo, la ciencia apunta en otra dirección y pone límites a lo que realmente puede interpretarse a partir de este movimiento.
¿Qué significa poder doblar la lengua en “taquito”?
Una investigación publicada en Journal of Biosocial Science analizó esta característica en 1,066 estudiantes universitarios y encontró diferencias en la frecuencia con la que podían realizarla dependiendo del área académica que estudiaban.
A partir de esos resultados, los investigadores plantearon la posibilidad de que algunos factores relacionados con esta habilidad pudieran coincidir con diferencias de personalidad que influyeran en la elección de determinados estudios.
Pero hay un punto importante: se trataba de una hipótesis y no de una relación comprobada.
Por ello, no existe evidencia suficiente para afirmar que una persona sea más inteligente, creativa o analítica simplemente porque puede hacer un “taquito” con la lengua.
¿Doblar la lengua demuestra una mayor capacidad cerebral?
El movimiento de la lengua requiere coordinación muscular y participación del sistema nervioso, como ocurre con otras acciones motoras que realizamos de manera cotidiana.
Esto ha llevado a preguntarse si quienes pueden enrollarla naturalmente cuentan con una mayor capacidad para controlar determinados movimientos.
Un estudio publicado en Archives of Oral Biology comparó precisamente el aprendizaje de tareas motoras de la lengua entre personas capaces de enrollarla y aquellas que no podían hacerlo.
Los resultados no encontraron diferencias significativas en el desempeño ni en el aprendizaje motor que pudieran atribuirse únicamente a esta habilidad.
En otras palabras, poder hacer la lengua en “taquito” no significa que el cerebro funcione mejor ni que exista una ventaja cognitiva.













