Al alcanzar la etapa de la vejez, las necesidades nutricionales cambian. Los especialistas señalan que, después de los 60 años, el enfoque alimentario no debe centrarse en comer menos, sino en seleccionar mejor los alimentos para garantizar una nutrición variada y completa.
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Para cubrir los requerimientos de esta etapa, se aconseja priorizar el consumo de frutas, verduras, cereales integrales y fuentes de proteína como el pescado, el huevo, los frijoles y las nueces, además de lácteos bajos en grasa.
De igual manera, es fundamental asegurar un aporte adecuado de fibra, calcio y vitamina D, al mismo tiempo que se modera y cuida el consumo de azúcares, sodio y grasas saturadas.