Cuando una llanta llega al final de su vida útil, suele pensarse que ya no tiene ninguna utilidad; sin embargo, sus materiales aún pueden ser aprovechados.
TE PUEDE INTERESAR: ¿Qué pasa si nunca limpias tu tinaco?
Para evitar que terminen abandonadas en la vía pública o en vertederos, la recomendación es trasladarlas a un centro de acopio, punto limpio o taller autorizado que reciba llantas usadas.
En estos espacios se les puede dar un manejo adecuado y especializado a los componentes del neumático, dándoles así una segunda oportunidad y reincorporando sus materiales a nuevos ciclos de uso.