Existe un mito muy difundido que asegura que, si una persona se traga un chicle por accidente, este permanecerá pegado en el estómago durante siete años. Sin embargo, la realidad científica es muy diferente.
Aunque es verdad que el cuerpo humano no es capaz de digerir el chicle por completo, el sistema digestivo se encarga de moverlo de forma continua hasta que finalmente es expulsado de manera natural.
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Este proceso de eliminación no toma años, sino que ocurre normalmente en un periodo de 1 a 3 días. Por lo tanto, tragarse un chicle de forma accidental no representa un motivo de alarma a largo plazo.













