Guardar una preparación recién hecha en el refrigerador no es necesariamente peligroso, pero introducir una cantidad muy grande de comida extremadamente caliente puede aumentar la temperatura del interior. Esto puede afectar temporalmente a otros alimentos que ya se encuentran almacenados y dificultar que el aparato mantenga una temperatura estable.
Además, el vapor y el calor liberados por los recipientes pueden generar condensación dentro del refrigerador. Esto puede incrementar la humedad y contribuir a la formación de escarcha o agua en determinadas zonas, dependiendo del tipo y funcionamiento del aparato.
Lo recomendable es evitar dejar los alimentos a temperatura ambiente durante varias horas y, cuando sea posible, dividir grandes cantidades en recipientes poco profundos para que se enfríen más rápido. Después, pueden refrigerarse adecuadamente y mantenerse cubiertos para evitar la contaminación cruzada.