La soledad se ha convertido en un problema que también impacta la salud, de acuerdo con un análisis citado por Infobae. El aislamiento social, provocado por situaciones como pérdidas, problemas de salud u otros factores que mantienen separadas a las personas, puede afectar de manera considerable el bienestar. Estudios previos incluso han señalado que la falta de conexión social puede tener un impacto comparable al consumo de 15 cigarrillos al día y aumentar cerca de 30% el riesgo de muerte prematura.
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¿Pero puede la medicina resolver por sí sola un problema que también tiene raíces sociales?
La respuesta es no, ya que considerar la soledad únicamente como un asunto sanitario puede llevar a esperar de los médicos soluciones que están fuera de su alcance. Los profesionales de la salud pueden realizar evaluaciones a los pacientes y vincularlos con determinados servicios, pero no pueden reconstruir comunidades ni modificar condiciones sociales que favorecen el aislamiento.
¿Qué papel puede desempeñar entonces el sistema de salud frente a esta situación?
Los médicos pueden contribuir mediante la identificación de las personas afectadas y su conexión con servicios disponibles, pero la solución de fondo requiere considerar factores que van más allá de la atención médica. De esta manera, la conexión social y las condiciones que permiten fortalecer los vínculos entre las personas forman parte de un problema que no puede atribuirse exclusivamente al ámbito sanitario.
Con información Yael Rodríguez.
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