La papada es una característica que puede aparecer por diferentes motivos, entre ellos la genética, el envejecimiento, los cambios en la elasticidad de la piel y la acumulación de grasa debajo del mentón. Aunque suele relacionarse con el sobrepeso, también puede presentarse en personas delgadas.
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Frente a esta situación, existen ejercicios que buscan activar los músculos del cuello y la parte inferior del rostro. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no hay evidencia sólida de que estos movimientos eliminen la grasa localizada de manera directa ni de que garanticen una reducción visible de la papada.
¿Qué ejercicios puedes hacer para trabajar la zona?
Una de las opciones consiste en realizar movimientos suaves con el cuello y el mentón. Estos ejercicios pueden ayudar a trabajar la musculatura, pero deben hacerse sin forzar las articulaciones ni provocar dolor.
1. Elevar el mentón. Inclina lentamente la cabeza hacia atrás, dirige la mirada al techo y estira los labios como si intentaras dar un beso hacia arriba. Mantén la posición unos segundos y regresa a la postura inicial de forma controlada.
2. Proyectar la mandíbula. Con la espalda recta, mira al frente y desplaza ligeramente la mandíbula inferior hacia adelante. Mantén la posición durante unos segundos antes de relajar el rostro. Evita el movimiento si te causa molestias en la articulación de la mandíbula.
3. Presionar la lengua contra el paladar. Mantén la boca cerrada y presiona suavemente la lengua contra el paladar. Después, intenta elevar ligeramente el mentón sin tensar demasiado el cuello. Este movimiento activa algunos músculos de la región oral y submentoniana, aunque no se ha demostrado que reduzca la grasa de esa área.
4. Realizar movimientos controlados del cuello. Desde una posición erguida, gira lentamente la cabeza hacia un lado y luego hacia el otro, dentro de un rango cómodo. La finalidad es conservar la movilidad del cuello, no quemar grasa localizada.
¿Los ejercicios realmente eliminan la papada?
Aunque estos movimientos pueden trabajar ciertos músculos, no existe evidencia científica suficiente para afirmar que por sí solos reduzcan de forma significativa la papada. El cuerpo no permite elegir de qué zona se pierde grasa mediante ejercicios específicos.