Durante la Semana Santa, el Sábado de Gloria fue por décadas sinónimo de cubetazos de agua en calles de México. Aunque hoy esta práctica ha disminuido, su origen está ligado tanto a tradiciones religiosas como a costumbres populares.
En la liturgia católica, el agua simboliza purificación y renovación espiritual, especialmente rumbo al Domingo de Resurrección. Con el paso del tiempo, esta idea se transformó en una expresión popular donde las personas se arrojaban agua como símbolo de “limpieza” y celebración.
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¿Cómo surgió la tradición de mojarse el Sábado Santo?
La práctica tiene raíces en rituales antiguos donde el agua representaba un acto de purificación. En México, esta costumbre evolucionó hasta convertirse en un juego colectivo, especialmente entre jóvenes y vecinos, perdiendo poco a poco su sentido religioso original.
La tradición comenzó a limitarse por el desperdicio de agua y riesgos a la seguridad. Autoridades en varias partes del país han implementado sanciones para evitar esta práctica, sobre todo en contextos de sequía.
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