La Navidad tiene un lado oscuro que muchos prefieren ignorar, y su nombre es Krampus. Esta criatura antigua, mitad cabra y mitad demonio, baja de los bosques nevados cada 5 de diciembre para buscar a quienes han obrado mal. Con un pelaje oscuro, cuernos prominentes y una cesta en la espalda, el Krampus no trae regalos, sino castigo y desaparición.
Relatos antiguos describen el hedor a hierro y tierra húmeda que precede su aparición, acompañado del tintineo de cadenas frías. A diferencia de otras leyendas, el Krampus “huele la culpa”, y no solo busca niños traviesos, sino hogares donde la malicia se ha ocultado tras las luces navideñas. Aquellos que desaparecen tras su paso no dejan rastro, solo el eco de un llanto lejano en el viento invernal.
Si escuchas un gruñido en el granero, quizás sea tarde para esconderte.
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