María Anna “Nannerl” Mozart no fue solo la hermana del genio; fue su primera maestra y el espejo donde él se reflejó. Nacida en 1751, a los 12 años era considerada la mejor clavirista de Europa. Juntos, los hermanos deslumbraron a reyes y emperatrices en giras agotadoras donde las críticas la situaban, en ocasiones, por encima de Wolfgang.
Sin embargo, al cumplir la mayoría de edad, su padre, Leopold, truncó su carrera profesional. Mientras su hermano viajaba por el mundo, Nannerl fue confinada en Salzburgo a la espera de un matrimonio conveniente, bajo la premisa de que una dama no debía pisar los escenarios. Pasó sus días transcribiendo las obras de Wolfgang y cuidando el legado familiar.
Hoy, expertos sugieren que algunas piezas atribuidas al genio podrían ser, en realidad, composiciones de la hermana que el patriarcado intentó borrar de la historia.
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