El ingenio ciudadano es clave para sobrevivir a los constantes cambios climáticos. Los habitantes se adaptan a un clima que pasa de sol abrasador a vientos traicioneros y lluvias repentinas, modificando su rutina diaria. Usan sombrillas, bloqueador solar y llevan ropa para cambiarse. También toman mucha agua y fruta fresca para enfrentar las condiciones.