Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan, de 40 años, llegó al cargo por la vía independiente y se comprometió a combatir a los criminales, se enfrentó no solo a la delincuencia, sino también al gobernador del estado, a quien acusó públicamente de robar y extorsionar al pueblo. Manzo solicitó en varias ocasiones el apoyo del Gobierno Federal, pidiendo la intervención del ejército, la marina y la guardia nacional para combatir la delincuencia organizada. Manzo expresó su miedo, pero también su valentía, negándose a ser un presidente municipal más en la lista de ejecutados. Tras su muerte, el Gobierno Federal solo envió condolencias a su familia.
Con información de: Daniel Sangeado
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