Bajo el concreto del fraccionamiento El Cortijo de San Agustín, en los límites de Tlaquepaque y Tlajomulco, se encuentra un sitio arqueológico, se trata de una pirámide prehispánica real y documentada.
Este vestigio de la cultura coca, que habitó la región antes de 1530, sobrevive rodeado de viviendas, evidenciando un choque brutal entre el patrimonio histórico y el desarrollo inmobiliario.
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¿Por qué hay sitios arqueológicos en Tlajomulco?
Aunque existe una estructura visible con escalinatas y señalización oficial que reporta el hallazgo de tumbas, ofrendas y esqueletos, la controversia surge de lo que quedó oculto. Testimonios de vecinos y trabajadores sugieren que, durante la urbanización, numerosos hallazgos fueron enterrados deliberadamente para evitar la intervención del INAH y la cancelación de permisos.
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