Investigadores del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) estiman una probabilidad elevada de que, hacia el año 2040, se registre un sismo con magnitud superior a 7 vinculado a la falla de San Andrés. Este evento podría liberar una gran cantidad de energía acumulada y generar efectos significativos en regiones cercanas.
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Si bien no es posible determinar con precisión la fecha de un terremoto, los estudios se basan en el análisis de desplazamientos tectónicos y modelos probabilísticos que indican un incremento del riesgo sísmico en las próximas décadas, derivado de tensiones acumuladas entre placas.
Qué es la falla de San Andrés y por qué representa un riesgo sísmico
La falla de San Andrés es una fractura geológica formada por el contacto entre la placa del Pacífico y la placa de América del Norte. Se calcula que tiene una antigüedad de entre 15 y 20 millones de años y se extiende aproximadamente 1,300 kilómetros a lo largo de la costa occidental de Estados Unidos, principalmente en California.
Ambas placas se desplazan de manera horizontal a una velocidad estimada de entre cuatro y seis centímetros por año, lo que provoca la acumulación gradual de energía. Cuando esta energía se libera, se producen sismos de tipo lateral que pueden variar desde magnitudes moderadas hasta eventos superiores a 7 en la escala de Richter.
Los registros históricos indican que el segmento cercano a Los Ángeles no ha liberado energía significativa desde 1857. Por esta razón, los especialistas calculan una probabilidad de entre 60% y 70% de un sismo importante hacia 2040.
Posibles efectos de un sismo mayor en 2040
Los estudios científicos señalan que existe la posibilidad de un terremoto con magnitud estimada entre 6.7 y 8 en los próximos 30 a 50 años. Ante este escenario, los especialistas recomiendan mantener protocolos de preparación, reforzar la construcción con criterios antisísmicos y promover medidas de autoprotección en zonas de riesgo.
Estados de México que podrían resentir un sismo en la falla de San Andrés
Aunque la falla de San Andrés no cruza directamente territorio mexicano, su trazo comienza en el Mar de Salton, en California, cerca de la frontera con Baja California, y se extiende hacia el noroeste hasta Cabo Mendocino. Su profundidad alcanza hasta 15 kilómetros.
En caso de un sismo de gran magnitud, conocido como “Big One”, las ondas sísmicas podrían sentirse en el norte de México, principalmente en Baja California, en zonas cercanas a Mexicali y Ensenada, así como en partes de Sonora. Existen antecedentes de actividad sísmica en estas regiones asociada a las tensiones generadas por esta falla y sus ramificaciones.
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Cabe señalar que México se ubica dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, lo que contribuye a una actividad sísmica constante en diversas regiones del país, incrementando la importancia de la prevención y el monitoreo continuo.