Durante la temporada de Semana Santa, en Jalisco se mantiene la elaboración y consumo de empanadas. Este producto se comercializa de manera frecuente en espacios cercanos a templos, principalmente en Guadalajara, donde su presencia coincide con actividades religiosas y recorridos tradicionales. La preparación se realiza con masa a base de harina, manteca, agua y azúcar o sal, y puede incluir rellenos dulces, como mermelada, camote o piña, así como versiones saladas, entre ellas las de atún.
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El consumo de estas empanadas se relaciona con costumbres como la visita a templos durante la temporada, una práctica que consiste en recorrer distintos recintos religiosos en un mismo día. El alimento forma parte de la dinámica de quienes participan en estas actividades.
Existen distintas interpretaciones sobre su significado, entre ellas referencias simbólicas dentro de la tradición religiosa o su inclusión como alternativa alimentaria durante la cuaresma, periodo en el que se modifica la dieta.
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Además de su presencia en espacios religiosos, estas empanadas se integran a recorridos en el centro de Guadalajara, donde se ubican sitios de interés como la Catedral, el Palacio de Gobierno, el Teatro Degollado, el Hospicio Cabañas y el Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento.
Estos puntos forman parte de los trayectos que realizan visitantes y habitantes durante la temporada, en los que también se adquieren alimentos tradicionales disponibles en la zona.