Matías es el corazón de su casa, un niño que contagia alegría a sus tres hermanas y familiares, que no podía ocultar su emoción por entrar a la primaria.
Hace apenas unos días, con esa curiosidad le confesó a su madre su destino. Quería ser el héroe de la historia, quería ser policía para cuidar a los buenos y atrapar a quienes hacen daño. Nadie imaginó que el mal que él quería combatir llegaría hasta la cochera de su casa en forma de una bala perdida en la colonia 5 de Mayo, en Guadalajara.
"Él llegó y se sentó casi en la puerta, se puede decir, y mi niño estaba del otro lado, en la otra orilla esperando para desayunar. Pasaron yo creo que así como unos 15 minutos cuando empezó todo”.
“Llegaron y pues le dispararon al muchacho y mi niño estaba con mi primo, lo tenía en sus piernas y él trató de resguardarlo, pero ya cuando nos dimos vuelta ya que había pasado todo, ya mi niño ya tenía el balazo en la cabeza”.
La bala le recorrió la cabeza y los pronósticos eran oscuros. Le dijeron a su madre que podría morir en el traslado, que su corazón podría no resistir. Pero Matías es un guerrero. Hoy a pesar de que se encuentra en terapia intensiva, ha empezado a reaccionar.
Los médicos dicen que será como tener a un bebé recién nacido en casa. Su madre América no se despega de su lado, confiando en que las oraciones de cientos de tapatíos será el impulso para que su hijo despierte.
“Gracias a Dios se le dañó sólo el 20 por ciento de su cerebro y que está reaccionando bien y van a bajarle la dosis de sedante para empezarlo a despertar y ver cómo reacciona su cuerpo y si puede respirar por sí solo para desentubarlo, porque me lo entubaron. Lo que no haya tenemos que comprarlo y ya este me dijeron que primeramente que salga bien de todo, sí va a necesitar rehabilitaciones”.
Matías necesita más que oraciones, medicamentos y un milagro económico para una familia que se quedó sin sustento tras la tragedia, debido a que América, madre soltera, es quien mantiene la casa y a sus tres hijas más.
Ayudar a Matías es ayudar a que ese sueño de ser policía no se apague, es demostrarle que en esta ciudad somos más los buenos y que no vamos a dejar que la violencia le robe el futuro a un niño que solo quería cuidarnos a todos.
“Estaba muy emocionado porque se había enseñado a andar en bici. bicicleta sin llantitas. Mi niño es muy buena persona. Y sí, le pido a Dios que me lo ayude porque él no merecía nada de esto”.
Video con información de Florencia Moreno
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