Guadalajara vive una transformación en sus cielos, pero no es del todo positiva. El periquito monje, una ave sudamericana popularmente conocida como “catita”, ha pasado de ser una mascota exótica a una especie invasora que hoy domina parques y colonias, desplazando a las aves que siempre han habitado la ciudad.
Te puede interesar: ¡BRUTAL! Arrojó a su hijo al hocico de un cocodrilo y Florida busca máxima sentencia para el hombre
¿Cómo empezó la invasión de periquitos en Guadalajara?
Según el biólogo Víctor Alberto Cálliz Cervantes, todo comenzó tras un aumento en la venta informal después de 2008. La liberación irresponsable de estas aves, creyendo que eran nativas, provocó que para 2015 la población ya estuviera fuera de control.
La ventaja del periquito monje o “catita” sobre las especies locales
¿Por qué les están ganando a nuestros pericos corona lila? La respuesta es técnica:
- Reproducción: Crían durante todo el año, sin descanso.
- Nidos: Construyen fortalezas de espinas que son casi impenetrables.
- Sin enemigos: En la zona urbana de Guadalajara prácticamente no tienen depredadores.
El reto ahora es frenar la desinformación: liberar un ejemplar comprado en la calle no es “regresarlo a la naturaleza”, sino agravar un problema que ya afecta el equilibrio ambiental de todo el estado.
Te puede interesar: Wombat en peligro; influencer estadounidense causa indignación en Australia, al capturar cría del animal