El ambicioso programa espacial de China sufrió un revés estratégico tras confirmarse el aplazamiento de su próxima gran incursión lunar. La Agencia Espacial Tripulada del país asiático anunció la suspensión de la misión Chang’e-7, la cual debía despegar rumbo al polo sur de la Luna a bordo del cohete portador Larga Marcha 5.
Tras una evaluación técnica exhaustiva, los supervisores determinaron que el proyecto no reúne las condiciones indispensables para ser lanzado dentro de la ventana prevista para este año.
Las causas detrás de la suspensión temporal
El freno institucional se produce menos de dos semanas después de que un cohete Larga Marcha 7A registrara un fallo durante el despegue en el Centro de Wencheng, explotando en pleno vuelo con el satélite Zhongxing-4B a bordo. Ante este antecedente, las autoridades apelaron a un principio de fiabilidad absoluta para no comprometer el plan nacional que busca llevar astronautas al suelo lunar antes de 2030.
La sonda Chang’e-7 permanecerá en instalaciones terrestres hasta que se defina un nuevo calendario de lanzamiento para la recolección de agua congelada.