Durante seis años, el dogma de López Obrador frenó el uso del fracking, sometiendo a México a la importación de gas. Hoy, el gobierno de Morena, debe superar posturas arcaicas para rescatar a Pemex y aprovechar reservas energéticas para los próximos años.
Ricardo Benjamín Salinas respalda esta apertura, pero advierte: el éxito depende de la transparencia. No se puede permitir que este motor económico caiga en la corrupción o incompetencia de las “obras faraónicas” del pasado. Es momento de elegir tecnología y desarrollo sobre ideología.