Incorporar el ejercicio a la rutina diaria no tiene que significar pasar horas en el gimnasio ni seguir entrenamientos extremos.
Para muchas personas, empezar con 20 o 30 minutos de movimiento al día puede convertirse en una forma sencilla de cuidar el cuerpo, despejar la mente y construir un estilo de vida más activo.
¿Por qué moverse todos los días puede mejorar tu salud?
La actividad física regular ayuda a cuidar el corazón, fortalecer los músculos, mantener un peso saludable y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, hipertensión y algunos padecimientos cardiovasculares.
La Organización Mundial de la Salud recomienda acumular entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada por semana en adultos, además de incluir ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días.
¿Qué pasa con tu mente cuando haces ejercicio con frecuencia?
El ejercicio también tiene un efecto positivo en la salud mental. Caminar, correr, nadar, bailar o practicar alguna actividad recreativa puede ayudar a reducir síntomas de estrés, ansiedad y depresión, además de favorecer la concentración y la sensación de bienestar.
La clave está en elegir una actividad disfrutable, porque eso facilita mantener la constancia.