Durante décadas, la ciencia aceptó que Sagitario A*, el gigante en el centro de nuestra galaxia, era un agujero negro supermasivo. Sin embargo, un nuevo estudio de la Royal Astronomical Society propone una teoría revolucionaria: no hay un abismo infinito, sino un núcleo compuesto de fermiones ligeros (materia oscura). Este modelo explicaría por qué la luz se curva de forma tan extrema sin necesidad de un horizonte de sucesos, desafiando las leyes que el propio Hawking ayudó a cimentar.
¿Qué hay realmente en el centro de la Vía Láctea según los científicos?
El equipo liderado por Carlos Argüelles sugiere que este núcleo de materia oscura es tan compacto que imita perfectamente la gravedad de un agujero negro de 4 millones de masas solares. Datos de la misión Gaia respaldan esta estructura, que une la dinámica global de la galaxia con su centro. La prueba definitiva llegará con el interferómetro Gravity en Chile: si no se detectan los anillos de fotones característicos de los agujeros negros, la física moderna tendrá que escribirse desde cero.
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