Un estudio revolucionario publicado en Nature Astronomy ha revelado que la Vía Láctea no se desplaza de forma aleatoria por el vacío, sino que está incrustada en una gigantesca lámina de materia oscura. Esta estructura plana se extiende por más de 30 millones de años luz y actúa como un “piso cósmico” que dicta el movimiento de nuestro vecindario galáctico.
Gracias a simulaciones avanzadas llamadas BORG, un equipo internacional demostró que la masa alrededor del Grupo Local —donde estamos nosotros y Andrómeda— no es esférica, como se creía, sino que está aplanada. Esta configuración explica por fin por qué las galaxias vecinas se mueven de forma tan “tranquila” y no colapsan hacia nosotros. El descubrimiento confirma que la materia oscura, aunque invisible, es la verdadera arquitecta que sostiene y guía a nuestra galaxia a través del universo.
Te puede interesar: VIDEO | ¿Galaxias fantasma? El hallazgo de “Cloud-09" que desafía a la astronomía moderna