En España existe una de las advocaciones Marianas más queridas y conmovedoras, la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia y símbolo de consuelo para quienes más lo necesitan. Su origen se remonta en el siglo XV en la ciudad de Valencia.
En aquella época, un grupo de laicos y religiosos fundó una hermandad dedicada a ayudar a los enfermos mentales, pobres y personas abandonadas que no tenían quién cuidara de ellos ni quien les diera sepultura digna. Esta obra de caridad dio origen a la cofradía de Nuestra Señora de los inocentes y desamparados. Con el tiempo, la Virgen comenzó a ser conocida como la protectora de los olvidados, los pobres y los más vulnerables.
Su imagen inclinada hacia adelante, como si se acercara a escuchar a sus hijos, refleja precisamente esa cercanía y compasión. La Virgen de los Desamparados es venerada especialmente por el pueblo valenciano y por quienes trabajan en obras de caridad, hospitales y asistencia social. Su fiesta se celebra el segundo domingo de mayo con multitudinarias procesiones que reúnen a miles de fieles.
A ella se le pide consuelo en momentos de soledad, ayuda en situaciones difíciles, protección para los enfermos y esperanza para quienes se sienten abandonados. Hoy su advocación recuerda que nadie está y que siempre hay un refugio para quienes más lo necesitan.
Con información de Eddy Servín.