Desde hace más de tres décadas, la vida de don José Luis ha sido una montaña rusa de salud. Diagnosticado con diabetes hace 34 años, el camino no ha sido fácil; en 2020, un descuido que derivó en gangrena le arrebató parte de su pierna, cambiando su realidad de un momento a otro. Hoy, tras seis años de esa cirugía, su espíritu permanece intacto, sosteniéndose bajo una frase que se ha convertido en su mantra: “Yo quiero, yo puedo”.
El motor de una familia inquebrantable
A pesar de moverse entre una silla de ruedas y muletas —herramientas que él mismo describe como limitaciones a su libertad—, don José Luis asegura que su mayor fuerza proviene de su esposa y sus hijos. Lejos de deprimirse o verlo con lástima, su familia lo impulsa diariamente a seguir adelante.
Ese apoyo fue vital durante el largo y difícil proceso de cicatrización, donde tras superar las dudas médicas, finalmente sintió que podía volver a intentarlo.
Un sueño truncado: El intento por crear su propia prótesis
El deseo de ser autosuficiente es tan grande que don José Luis intentó fabricar su propia prótesis, buscando desesperadamente recuperar la movilidad que la enfermedad le quitó. Aunque el intento no tuvo éxito, su meta sigue firme: quiere volver a contribuir en su hogar y dejar de depender totalmente de sus seres queridos para realizar sus actividades.
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