Entre 1268 y 1271, los cardenales no lograban ponerse de acuerdo para elegir al nuevo Papa tras la muerte de Clemente IV. El cónclave, realizado en Viterbo, Italia, se volvió tan largo que los ciudadanos los encerraron con pan y agua. Así nació la costumbre del encierro estricto para evitar retrasos en futuras elecciones papales.
Con información de Eddy Servín.
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