La vida de Sara cambió en 2024 cuando comenzaron las excavaciones para construir un complejo departamental a un costado de su casa, donde ha vivido por 37 años. A partir de ese momento, su vivienda empezó a presentar daños estructurales importantes.
Las afectaciones incluyeron grietas en paredes, pisos abiertos y daños en la azotea. Con el tiempo, la casa incluso llegó a dividirse, con una separación aproximada de 7 centímetros en su estructura.
La situación empeoró durante la temporada de lluvias, cuando el agua comenzó a filtrarse por las fracturas, lo que provocó que Protección Civil interviniera y determinará evacuar el inmueble por seguridad.
Tras el desalojo, se acordó que se cubrirán los gastos de renta; sin embargo, solo se pagaron tres meses, y no directamente por la desarrolladora. Durante aproximadamente un año, Sara y su familia tuvieron que asumir el costo total, que rondaba los 20 mil pesos mensuales, además de seguir invirtiendo en la casa.
Aunque en un inicio se realizaron algunas reparaciones por parte de la empresa responsable de la excavación, estas no fueron definitivas; con el avance de la construcción, los daños volvieron a aparecer y la vivienda siguió presentando movimientos.
Ante la falta de respuesta clara por parte de los encargados de la obra, Sara optó por acondicionar una parte de su casa para poder habitarla nuevamente, pese a las condiciones.
Actualmente, solicita que se le cubran al menos los gastos de renta y el costo de un peritaje, además de que se reparen completamente los daños ocasionados por la construcción.
Con información: Priscila Trejo