Entre el resonar de tambores, el brillo de las sonajas y un ambiente de profunda oración, miles de personas se congregaron para acompañar a la Virgen de Zapopan en su tradicional regreso a su basílica. Este trayecto de 9.2 kilómetros se convirtió en un escenario de promesas cumplidas, agradecimientos y peticiones de salud.
Desde las primeras horas del día, las calles se llenaron de color con los trajes de los danzantes tradicionales. Familias enteras, desde niños hasta adultos mayores, avanzaron con devoción; algunos descalzos, otros en sillas de ruedas o empujando carriolas, todos unidos por un mismo sentimiento.