Restos arqueológicos prueban que desde hace más de 9 mil años ya se producían bebidas fermentadas en China. Egipto, Mesopotamia, Grecia, Roma y culturas prehispánicas en América también hicieron del vino, la cerveza, el pulque o la chicha parte esencial de su vida social y religiosa.
Hoy, los fermentados no solo se mantienen en la dieta, sino que representan un legado cultural que une pasado y presente en cada sorbo.