Lo que parecía un robo fácil se convirtió en un fracaso total para este delincuente. Momentos después de arrebatarle el celular a un guardia de seguridad privada, la víctima pidió ayuda a sus compañeros, desatando una persecución que terminó en los cruces de 8 de julio y Washington, donde finalmente quedó retenido. La agilidad y el trabajo en equipo de los agentes de seguridad hicieron que la justicia se manifestará más velozmente que el propio ladrón.
Con información de Fernando Roldán
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