Para la mayoría de las personas, la época navideña representa el punto máximo de reunión familiar en el año. Sin embargo, para los Castillo Barraza, existe una fecha en el calendario que supera cualquier otra festividad: el 15 de septiembre. Desde hace más de tres lustros, esta familia organiza un evento que va mucho más allá de una simple noche mexicana; es un reencuentro generacional dedicado a conmemorar la libertad y la identidad nacional.
A diferencia de las fiestas decembrinas, donde los compromisos individuales con parejas, suegros o tíos suelen fragmentar a los grupos familiares, la noche del Grito de Independencia se ha convertido en el imán que los une a todos sin excepción.
A esta celebración acuden primos que residen en el extranjero, parientes que viajan desde el rancho, amigos cercanos y las nuevas generaciones. En este hogar, las puertas están abiertas para todos, logrando una convocatoria masiva que la Navidad simplemente no puede igualar.













