Estudios científicos han demostrado que la musicoterapia tiene efectos positivos en la salud física y mental. Escuchar, cantar o tocar un instrumento puede mejorar el estado de ánimo, bajar la presión arterial, reducir la ansiedad y hasta activar memorias perdidas en pacientes con Alzheimer. Aunque no reemplaza a la medicina, la música se consolida como una aliada poderosa en procesos de sanación.