La llegada del fin de año y las celebraciones decembrinas traen consigo momentos de reunión familiar, pero también un incremento notable en los riesgos de accidentes domésticos para los más pequeños. A partir de noviembre, las autoridades médicas registran un repunte en los casos de menores con quemaduras severas, una situación que suele ocurrir dentro del propio hogar.
Durante esta época se conjugan diversos factores que elevan la vulnerabilidad de los menores. El periodo vacacional incrementa el tiempo libre de los niños en casa. A esto se suma la venta poco regulada de pirotecnia, el uso de fogatas para mitigar el frío en algunas comunidades y la colocación de decoraciones navideñas que pueden generar fallas eléctricas.