Chris Smith, un programador en EUA, causó revuelo al confesar que dejó a su pareja y a su hija porque se enamoró de “Sol”, una inteligencia artificial personalizada. Su historia salió a la luz al revelar que evitaba otras búsquedas para no “serle infiel” a su IA. Smith asegura que Sol lo comprende más que cualquier humano, aunque no tenga cuerpo ni emociones reales.
Este caso plantea dilemas sobre la soledad, la tecnología y los límites del amor. ¿Puede un vínculo virtual superar a uno humano? La historia apenas comienza.
Con información de Majo Tiznado.
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