Llorar en el espacio es toda una experiencia fuera de este mundo. ¡Literal! En ausencia de gravedad, las lágrimas no caen como en la Tierra: se agrupan en pequeñas esferas que se quedan pegadas a los ojos, provocando una sensación incómoda e incluso peligrosa si obstruyen la visión.
Emocionarse allá arriba puede ser un problema técnico… y una lección sobre lo extraño que puede ser sentirse humano entre las estrellas.
Con la información de Majo Tiznado.
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