La medalla de San Benito es uno de los sacramentales de la Iglesia Católica, que es utilizada por algunos católicos como un objeto de protección.
La medalla de San Benito es utilizada en pulseras, collares, llaveros o medallones que se colocan en los hogares para protegerlos, o al menos esa es la razón por la que la mayoría de las personas la utilizan.
La medalla nombrada en honor a San Benito tiene grabada la imagen de este santo en un lado de la medalla y en la otra una cruz con la fórmula Vade Retro Satana.
Esta medalla generalmente es utilizada para proteger a las personas contra el mal, proteger la casa, la mascota o a uno mismo de fuerzas malignas.
También se cree que la medalla de San Benito protege contra la brujería y el mal.
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La poderosa oración de San Benito contra el mal
“Oh glorioso San Benito, modelo sublime de todas las virtudes, vaso puro de la gracia de Dios. Heme aquí, humildemente postrado ante ti. Imploro tu corazón lleno de amor para que intercedas por mí ante el trono divino de Dios.
A ti recurro en todos los peligros que a diario me rodean.
Protégeme contra mis enemigos, contra el maligno enemigo en todas sus formas e inspírame a imitarte en todas las cosas. Que tu bendición esté conmigo siempre, de modo que pueda huir de todo lo que no es agradable a Dios y evitar así las ocasiones de pecado.
Dulcemente te pido, que me consigas de Dios los favores y gracias de las cuales yo estoy tan necesitado, en las pruebas, en las miserias y en las aflicciones de la vida. Tu corazón siempre estuvo tan lleno de amor, compasión y misericordia hacia los que estaban afligidos o con problemas de cualquier tipo.
Tú nunca has despedido sin consuelo y asistencia a cualquiera que haya recurrido a ti. Por lo tanto, invoco tu poderosa intercesión, con esperanza y confiado en que tú escucharás mis oraciones y me alcanzarás la gracia especial y favor que tan seriamente te imploro (pedir el favor a recibir), si es para la mayor gloria de Dios y el bien de mi alma.
Ayúdame, Oh gran San Benito, vivir y morir como un hijo fiel de Dios, que sea siempre sumiso a Su santa voluntad, para lograr la felicidad eterna del cielo. Amén.”