Definir cuántas horas de videojuegos para niños son adecuadas ya no depende únicamente de contar el tiempo frente a una pantalla. Organismos médicos como la American Academy of Pediatrics señalan que, especialmente después de los seis años, no existe evidencia suficiente para establecer un límite universal que funcione para todos.
En cambio, los especialistas recomiendan observar cómo se integra el videojuego en la rutina diaria y si comienza a desplazar actividades esenciales como dormir lo suficiente, estudiar, hacer ejercicio, convivir con la familia o mantener relaciones sociales. La edad, el horario en que se juega, el tipo de contenido y la organización de cada hogar también influyen en el impacto que puede tener esta actividad.
En los primeros años de vida, las recomendaciones suelen ser más claras. Diversas guías desaconsejan la exposición a pantallas en menores de dos años y proponen limitarla aproximadamente a una hora diaria entre los dos y los cinco años. A partir de esa edad, el consenso es menos uniforme, aunque varias recomendaciones sugieren que el entretenimiento digital no rebase alrededor de dos horas al día cuando esto sea posible.
Una revisión de estudios publicada en 2025 encontró que superar de forma habitual entre dos y cuatro horas diarias de exposición a pantallas puede asociarse con mayores riesgos en algunos aspectos cognitivos y del desarrollo, aunque los investigadores también reconocen que la evidencia disponible no permite fijar una cifra exacta aplicable a todos los menores.
Los efectos de los videojuegos tampoco son necesariamente iguales en todos los casos. Algunas investigaciones han encontrado posibles beneficios en áreas como la memoria de trabajo, la atención y el control de impulsos, mientras que otras advierten que las sesiones prolongadas, especialmente durante la noche, pueden afectar el descanso y desplazar tareas escolares o actividades presenciales. En cuanto al rendimiento académico, los resultados son menos concluyentes, ya que estudios de seguimiento han mostrado que el desempeño escolar depende de múltiples factores y no únicamente de las horas dedicadas a jugar.
Por ello, especialistas recomiendan que los padres se enfoquen en la calidad del uso digital y no solo en la cantidad de horas. Entre las señales de alerta están que el niño deje de dormir adecuadamente, abandone actividades físicas, tenga dificultades para cumplir con la escuela, evite convivir con otras personas o muestre problemas para detener el juego cuando se le solicita. También se aconseja establecer horarios consistentes, evitar videojuegos durante las comidas y retirar dispositivos antes de dormir. El objetivo no es prohibir esta forma de entretenimiento, sino lograr que ocupe un espacio equilibrado dentro de una rutina que también incluya descanso, movimiento, estudio y convivencia
Con información de Dara Vargas.
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