El regreso a clases representa un cambio importante en las rutinas de los menores. Después de varias semanas de vacaciones, volver a levantarse temprano, cumplir horarios, realizar tareas y convivir nuevamente con compañeros puede resultar complicado.
Si apenas han pasado un par de días y tu hijo dice que no quiere regresar a la escuela, lo primero es evitar regaños o minimizar lo que siente. En lugar de decirle que “no pasa nada”, intenta preguntarle qué es lo que le preocupa y escucha su respuesta con atención.
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¿Qué puedes hacer si tu hijo no quiere volver a la escuela?
Primero, trata de identificar la razón. Puede ser simplemente dificultad para adaptarse nuevamente a la rutina, pero también podría existir algún problema específico, como conflictos con compañeros, ansiedad, presión académica o miedo relacionado con la escuela.
Ayúdalo a recuperar poco a poco sus horarios de sueño, alimentación y actividades. También puede ser útil preparar juntos la mochila y el uniforme desde la noche anterior para reducir el estrés de las mañanas.
Evita utilizar amenazas, castigos o comparaciones con otros niños. En su lugar, valida sus emociones y reconoce sus pequeños avances. Puedes explicarle que es normal sentirse nervioso ante un cambio y recordarle que puede hablar contigo si algo le preocupa.
Si el rechazo a asistir continúa durante varios días, se intensifica o está acompañado de cambios importantes en su comportamiento, problemas para dormir, síntomas físicos frecuentes o aislamiento, es recomendable hablar con sus profesores y, de ser necesario, buscar orientación de un profesional.
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