A finales de mayo de 1946 comenzaron a difundirse en Suecia reportes sobre grandes objetos que atravesaban el cielo a gran velocidad. Los avistamientos también se registraron en otros países escandinavos y llegaron a convertirse en una preocupación militar.
Los objetos fueron bautizados como “cohetes fantasmas” y durante meses se recopilaron testimonios de civiles y militares. Algunas observaciones fueron consideradas fenómenos naturales, pero otras no pudieron explicarse con la información disponible.
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¿Qué descubrió el informe de Estados Unidos?
Un análisis de inteligencia del entonces Departamento de Guerra estadounidense revisó los reportes y las evaluaciones suecas.
El documento señala que la mayoría de los casos probablemente correspondían a fenómenos naturales mal identificados. Sin embargo, consideró que la “mejor evidencia” apuntaba a un pequeño número de incidentes reales que pudieron involucrar misiles tipo V-1, posiblemente relacionados con pruebas soviéticas de tecnología alemana capturada.
La explicación nunca fue confirmada de manera definitiva, por lo que los “cohetes fantasmas” permanecieron como uno de los episodios más enigmáticos de la historia de los OVNI.
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